El Ministerio de Sanidad publica el primer informe oficial que mide con datos el uso del sistema sanitario por parte de la población migrante, y desmonta el relato de la «sobrecarga» que circula en redes desde hace meses.
La población migrante presenta, en promedio, mejor estado de salud y hace un menor uso general del sistema sanitario que la población nacida en España, según el informe Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España, elaborado por el Ministerio de Sanidad y presentado por la ministra Mónica García. El documento, que analiza datos de 2024, es la primera radiografía oficial que compara con cifras concretas el consumo sanitario de ambos grupos, en un contexto de creciente circulación de discursos que atribuyen a la inmigración la saturación de la sanidad pública.
Los datos principales
Según el informe, la población nacida en España presenta mayor prevalencia que la población migrante en 16 de las 21 patologías que concentran más gasto y presión asistencial, entre ellas los trastornos de ansiedad, las alteraciones del metabolismo lipídico, las infecciones respiratorias agudas y el asma. La diferencia en algunas de estas patologías supera los 20 puntos porcentuales.
El documento añade que la población española consume un 62,7% más de medicamentos que la de origen africano y casi un 50% más que la de origen latinoamericano, y que los nacidos en España acuden más a atención primaria y a consultas hospitalarias, con mayor tasa de interconsultas y procedimientos médicos.
La excepción es el uso de los servicios de urgencias y los ingresos hospitalarios, donde la población migrante presenta cifras superiores a la nacida en España. El informe atribuye esta diferencia a las barreras de acceso al conjunto del sistema sanitario, que retrasan el diagnóstico y empujan a una parte de la población migrante a usar la urgencia como vía de entrada, en lugar de la atención primaria.
El «efecto del inmigrante sano»
El estudio confirma el fenómeno conocido internacionalmente como «efecto del inmigrante sano» (healthy immigrant effect), ampliamente documentado en la literatura científica, según el cual las personas migrantes llegan al país de destino con mejores indicadores de salud que la población nativa. Esa ventaja, señala el informe, se va reduciendo con los años de estancia debido a la precariedad laboral, el acceso desigual a la vivienda y la alimentación, y la exposición a condiciones de vida más vulnerables.
Con estos datos, el Ministerio concluye que la población migrante contribuye a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud en condiciones equiparables al resto de la población, con una aportación que supera los costes derivados de su propia atención sanitaria.
Matices sobre el alcance del informe
El propio Ministerio de Sanidad reconoce limitaciones en el estudio: los datos son más representativos de la población migrante en situación administrativa regular, ya que las personas en situación irregular tienen más barreras para figurar en los sistemas de información sanitaria, lo que impide desagregar el análisis según el estatus administrativo.
Además, la diferencia en el uso general del sistema sanitario entre ambos grupos es más ajustada de lo que sugiere el titular: un 92,3% de la población nacida en España declaró haber usado el sistema sanitario, frente a un 90,6% de la nacida fuera, una diferencia de menos de dos puntos porcentuales. Las diferencias más significativas aparecen al desglosar por tipo de servicio, no en el uso general.
Un fact-check publicado posteriormente por Newtral señaló además que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, exageró algunas conclusiones de este mismo informe en una entrevista radiofónica, al hablar de una incidencia «muchísima menor» en el uso de atención primaria por parte de la población migrante, cuando el informe original documenta una diferencia de un solo punto porcentual.
Contexto
El Ministerio de Sanidad ha vinculado la publicación del informe al aumento de discursos que buscan excluir a las personas migrantes del sistema sanitario, especialmente a quienes se encuentran en situación irregular. Según datos del INE, en 2025 residían en España 9,4 millones de personas nacidas fuera del país, el 19,3% de la población total.

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