Tras la regularización: «Ahora se debe potenciar el acompañamiento; vienen meses muy intensos»

Conseguir los «papeles» era solo la primera fase. Laura Pedreño, responsable de desarrollo de programas de Cáritas Diócesis de Cartagena, destapa las incógnitas de la post-regularización: desde la paradoja de no poder abrir una cuenta bancaria hasta la urgencia de humanizar las cifras y tejer redes de apoyo en los barrios.

Laura Pedreño, responsable de desarrollo de programas de Cáritas Diócesis de Cartagena

Antes de hablar de trámites, hay que hablar de personas. «Las personas vienen de un proceso migratorio, de un trayecto de vida que las trae a un país que es nuevo, donde se encuentran solas», dice Laura Pedreño. Ese trayecto, explica, «viene cargado de miedo, de dudas, de un profundo duelo». Incluso antes de pensar en papeleo, hay algo más urgente: cubrir necesidades básicas. Y de fondo, siempre, el miedo a que los paren, a que los deporten, a las consecuencias que eso puede tener sobre todo lo que ya han construido.

Es en ese contexto donde la aprobación de la regularización extraordinaria de personas migrantes ha sido valorada por el Tercer Sector como un paso histórico. Pero para quienes acompañan a las familias migrantes a pie de calle, obtener la documentación no es la meta, sino el arranque de una etapa nueva, llena de retos prácticos y burocráticos que apenas empiezan a visibilizarse.

«La ley de regularización ha sido una gran norma y muy positiva para las vidas de las personas», afirma Pedreño con rotundidad. Pero matiza: «Eso no quita que hayan habido dificultades. Hemos hecho como la primera fase, pero ahora estamos en la post-regularización, que es conseguir realmente la tarjeta. Ahora se debe potenciar el acompañamiento; vienen meses muy intensos».

Entrevista a Laura Pedreño, responsable de desarrollo de programas de Cáritas Diócesis de Cartagena

1. El laberinto administrativo y el fantasma de los plazos cortos

La obtención física de la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE) choca hoy con un embudo administrativo: faltan citas, y persiste la incertidumbre sobre qué requisitos se exigirán en el tramo final.

«Nos vamos a encontrar con un reto administrativo que es tener citas para poder acceder a una tarjeta, y todavía no sabemos si nos van a solicitar el empadronamiento en el proceso, que es una de las grandes dificultades de las personas en situación irregular», explica.

Superado ese trámite, el verdadero desafío llega con el empleo. La norma exige una cotización mínima para poder renovar, «vinculada a la fecha de solicitud, no a la fecha de resolución», lo que deja plazos muy ajustados para consolidar la situación y evitar volver a caer en la irregularidad. «Tenemos el reto de conseguir integración laboral y empezar a poder acceder a derechos», resume Pedreño.

2. La paradoja de los «papeles»: la odisea de abrir una cuenta bancaria

Uno de los obstáculos más incomprensibles de esta fase es la exclusión financiera. Algo tan cotidiano como abrir una cuenta corriente —imprescindible para cobrar una nómina— se convierte en una barrera mientras no se dispone de la resolución definitiva.

«Para poder trabajar necesito una tarjeta bancaria para percibir mis primeros ingresos, y nos estamos encontrando con que, si no tienen la resolución definitiva, todavía no pueden acceder a una cuenta bancaria», relata.

Es una paradoja que deja a las personas en una especie de parálisis temporal justo cuando más cerca están de regularizar su vida. «Estamos en un período de muchas dudas, y se requieren acompañamientos intensos para conseguir esos derechos y eliminar trabas. Son meses de acompañamiento intenso, de hacer efectiva a la ciudadanía», dice Pedreño.

Luis Eduardo Montenegro, entregando los papeles para su regularización. / Javier Albiñana
Luis Eduardo Montenegro, entregando los papeles para su regularización. / Javier Albiñana

3. El padrón municipal: el primer muro invisible

Mucho antes de los bancos o las oficinas de empleo, el primer obstáculo —y a menudo el más doloroso— sigue siendo el mismo: registrar la propia existencia en el municipio.

«Las personas en situación irregular no tienen acceso a nada, ni derecho a nada. Ha habido una modificación de la ley sanitaria para que puedan acceder a los sistemas públicos, pero el empadronamiento sigue siendo una barrera para todo: para pedir asistencia médica, si no tengo empadronamiento, tampoco accedo», explica.

Sin esa inscripción, las personas quedan invisibles para el sistema. Y sin ser vistas, difícilmente pueden empezar a construir arraigo.

4. «Somos esa puerta, porque para esas personas no hay nada abierto»

Ante una administración a menudo inaccesible, las parroquias y los proyectos de Cáritas se han convertido en el único espacio de escucha para miles de personas. En la Diócesis de Cartagena, el peso de esta realidad es innegable: más del 47% de las personas que acompaña la entidad se encuentra en situación administrativa irregular.

«Los voluntarios son esa puerta de apoyo, porque para esas personas no hay nada abierto. Las únicas, en este caso, somos las entidades del Tercer Sector y Cáritas, que ocupamos el lugar donde la administración no está tan presente», afirma Pedreño.

Más de 150 voluntarios se han formado específicamente para acompañar este proceso. Su labor va más allá del papeleo: «Tienen esa capacidad de estar, de hacerte presente cuando está todo cerrado, cuando no hay nadie que te abra una puerta y te escuche. Eso puede aliviar un poco ese duelo migratorio. Una comunidad que se hace vecina está teniendo un papel muy bonito. Yo me siento muy orgullosa de todo lo que hacen nuestros voluntarios.».

Parte de ese trabajo se traduce también en talleres de español impulsados desde distintas Cáritas parroquiales, pequeños grupos donde se teje comunidad. «Una de las cosas que les faltan a las personas migrantes son las redes de apoyo», señala.

5. «No somos capaces de ver lo fuertes y resilientes que son»

Uno de los reproches más claros de Pedreño va dirigido a cómo se aborda la migración en el debate público: con la frialdad de la estadística. «Nos quedamos mucho en las cifras. Es una de las partes a las que tienden los medios. Y no estamos terminando de contar las bondades y lo que enriquece a la sociedad la gente que migra», denuncia.

«Falta humanizar las historias detrás de todas esas cifras. Hay historias de vida, y cuando entendemos esa parte, a lo mejor no saldría tanto rechazo ni tanta exclusión. La gente lo que quiere es participar, quiere ser vecina y contribuir», añade.

Y va más allá: «No solo aportan mano de obra, que parece que son eso. Tienen mucho que aportar: riqueza cultural, historias de vida, el cómo en las familias se cuidan y se protegen. No somos capaces de ver lo fuertes que son y la resiliencia que tienen. Tenemos mucho que aprender de las personas migrantes».

6. La batalla contra la desinformación

Los bulos que estigmatizan a esta comunidad preocupan hondamente a la entidad. Pedreño recuerda lo vivido en Torre Pacheco y pone como ejemplo el rumor de que la regularización «va a colapsar el sistema sanitario»: «corre como la pólvora, y mañana me encuentro con personas que se lo creen».

«Hay mucha capacidad de transmitir bulos y no tenemos la capacidad tan rápida de desmentirlos de la misma forma. Se utilizan para la desinformación, para herir a estas personas y crear corrientes radicales. Eso es seguro», advierte.

Frente a esa oleada, la respuesta de Cáritas ha sido la pedagogía basada en el trabajo de campo diario: «Hemos generado documentos que pasamos por vías parroquiales con los bulos que se van generando y la información veraz para desmontarlos. Hemos sacado dos misivas actualizadas a las diferentes Cáritas sobre los bulos de la regularización. Tenemos que tener muchos altavoces y muchos tentáculos para combatir esa desinformación«.

7. Un llamamiento a la memoria histórica y a unos medios con rigor

Pedreño cierra con una invitación a la sociedad: recordar el propio pasado migratorio de España. Y con una exigencia a los medios de comunicación: retratar una sociedad plural con responsabilidad.

«Necesitamos más medios plurales, discursos plurales, rostros plurales, para que la sociedad se vea representada en su diversidad. Eso es lo que hace falta en los medios, junto a la humanización de la realidad migratoria. A los españoles nos falta recuperar la memoria histórica de lo que somos y de dónde venimos. Necesitamos medios con rigor técnico, y que las entidades del Tercer Sector tejan esa unión para construir comunidad y generar una vida con más derechos«.

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